En días pasados, abrieron una tiendita nueva a lado de mi casa; cruzo la calle y ya está, sin complicaciones, bien surtida, amabilísimos. Debería estar encantado, porque ya no tengo que caminar dos cuadras a la tienda de Don José Luis, pero... Ya no me encontraré con Shomia, una compañera de mi vieja escuela. Tampoco veré a la muy...entretenida famila de Don José Luis, ni me regalarán bolsas, ni podré encargarle la compra y volver más tarde por ella, ni me fiará cincuenta pesos nada más por no tener cambio.
Y entonces pienso que tal vez uno hace amistad, aunque no se dé cuenta, con los pequeños comerciantes que viven cerca. y en esa amistad queda obligado por lazos de lealtad, a seguir caminando dos cuadras en vez de diez metros. A comprar las cosas un poco más caras. Porque vale la pena.
P.D. Fui a al tienda, Don Juanito no tenía bolsas y me traje la papaya en la mano, malabareando la leche y las galletas. Obviamente se cayó, para hilaridad de los vecinos mecánicos que em caen en la punta del higado. Pinche lealtad impráctica.
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jaja!
Ademas caminar es buen ejercicio.
Yo aca en Canada no tengo ninguna especie de tiendita miscelanea, o mercadito. Todo lo compra uno en el super, no hay contacto humano casi. Es horrible. Extrano terriblemente los mercaditos asquerosos y las tienditas miscelaneas de Mexico. Entiendo tu sentir.