viernes 22 de junio de 2007
Homo videns
En respuesta al último post de La chica yeye, reproduzco un ensayo que escribí hace algún tiempo, para una clase de historia. Aunque tiene numerosos errores y mis ideas respecto a varios temas han cambiado, el tema central me parece rescatable.

“El Homo Videns”, de Giovanni Sartori

“En el principio existía la Palabra
y la Palabra estaba con Dios,
y la Palabra era Dios.
Ella estaba en el principio con Dios.
Todo se hizo por ella
y sin ella no se hizo nada de cuanto
existe”
Evangelio según San Juan 1,1-3

Interesantísima, la critica de Sartori, a la televisión como medio. Y enormemente necesaria en el contexto de la sociedad actual.

El aspecto más importante de la crítica de Sartori, tiene que ver con una angustia que muchas de las personas que leemos, y que nos educamos leyendo, experimentamos hacia ese nuevo papel que tiene la televisión como formadora de infantes. Porque en la medida en que la palabra como medio de adquirir conocimiento es sustituida por la imagen, los humanos perdemos buena parte de lo que nos define como humanos, y empezamos a mutar en otra cosa, otra cosa que no representa necesariamente un avance con respecto a nuestra condición anterior.

En este sentido, Sartori habla del progreso como algo que debe ser visto con una mente abierta, lo cual implica, por un lado, no descalificar a priori cada invención nueva, y por el otro estar dispuesto a criticarla, y no aceptarla ciegamente como si todo lo nuevo fuera bueno. Me parece que esta idea puede extrapolarse a lo que sucede con el ser humano: la especie está evolucionando hacia un nuevo estado, pero debemos recordar que evolución es simplemente adaptación, y no implica per se una mejoría. Por lo tanto, quizá es momento de que la humanidad deje de avanzar por los caminos que marca la tecnología, y empiece a plantearse qué es lo que realmente desea para sí, sobre todo ante un invento como la televisión capaz no sólo de transformar la cultura humana, sino la naturaleza misma del hombre.

Esta transformación de la naturaleza humana consiste principalmente en la desaparición gradual de la capacidad de abstracción. En la medida en que la televisión es capaz únicamente de transmitir y expresar ideas que tengan un paralelo en imágenes; excluye de la comunicación todo lo que es abstracto. Construcciones del intelecto humano como la libertad, la democracia o la inteligencia van desapareciendo del imaginario colectivo ante la imposibilidad de “dibujarlos” o representarlos sobre una pantalla[1]. Los defensores del lenguaje visual argumentan, cuando les he expresado estas ideas, que muchas pinturas, películas, fotografías, espectáculos escénicos, y otras expresiones artísticas mayormente visuales, son capaces de expresar esos conceptos. Sin embargo, este argumento me parece sumamente engañoso. Las artes visuales son capaces de evocar en el espectador sentimientos e ideas, pero dichas nociones deben hallarse ya en su mente, previamente construidas o conocidas por medio de palabras. Las imágenes, por sí solas, son incapaces de explicar conceptos abstractos, y por lo tanto de crear el conocimiento de estos en la mente del que las observa.

Sin embargo, la lectura me hizo reflexionar también sobre la posibilidad del conocimiento de conceptos en apariencia concretos, como silla o gato, a través de imágenes, y dejaron de parecerme tan concretos como antes. Si yo deseara enseñarle a alguien lo que es una silla, y para tal efecto le mostrara la imagen de una silla, esa persona asociaría el concepto de silla con una silla en particular: la que le mostré. Si en cambio, yo describo la silla usando palabras, la idea que formará en su mente de una silla no dependerá de ninguna imagen en particular, y por lo tanto cuando necesite reconocer una silla, será menos prejuicioso que la persona que aprendió viendo. Si mi intención es comunicarle a esa persona cómo es una silla, la comunicación verbal es la mejor opción, pero si mi propósito es otro, por ejemplo hacer que esa persona sólo compre las sillas que yo fabrico, la comunicación visual es muy útil para coartar su imaginación y hacerlo pensar lo que yo quiero que piense. Sin embargo lo dejo indefenso al tratar de reconocer una silla de entre un grupo de muebles, pues para lograrlo necesita un concepto abstracto de silla[2].

Sin embargo, la comunicación verbal no es siempre mejor que la visual. Por ejemplo, al dar a conocer ejemplos particulares de conceptos concretos, o familias de objetos concretos muy similares entre sí, la comunicación visual es un modo muy útil de precisar los detalles del objeto en cuestión. Aún así, sigue siendo sólo un auxiliar del lenguaje verbal cuando lo que se busca es el entendimiento de la cosa que se estudia. La humanidad entiende (definiendo entender como formarse una idea clara que se puede comunicar, es decir, crear conceptos) por medio del lenguaje verbal. Si tal herramienta es sustituida por el lenguaje visual, corremos el riesgo de dejar de entender, y volvernos dependientes del dibujo o la pantalla, en contraposición al uso del lenguaje verbal, que es una facultad natural para el ser humano[3].

El autor habla también sobre la Internet y el multimedia, y dice algunas cosas muy ciertas. En particular extraigo una conclusión: El daño ya está hecho. Recuerdo que hace algunos años, mi profesora de Comunicación se mostraba esperanzada ante la posibilidad de que el Internet le diera un “segundo aire” a la comunicación escrita, pero al parecer esto ya no sucedió[4]. La mayoría de los usuarios de la red buscan imágenes y videos, las directivas de diseño ordenan que las páginas deben tener poco texto y muchas imágenes, y la comunicación a través de espacios como el Chat o los foros es cada vez más elemental, casi cavernícola. Un caso particularmente ilustrativo es el del correo electrónico: La mayoría de la gente no usa su correo para comunicarse, en lugar de ello hace clic en el botón de “Reenviar” y transmite pensamientos prestados. Las personas educadas por la televisión, son incapaces de aprovechar el lenguaje escrito: Tratan de convertir a la red en un medio más de comunicación visual, o usan de un modo muy rudimentario el lenguaje verbal, expresando con un vocabulario muy reducido su repertorio de ideas “visibles”[5].

Finalmente, el autor habla sobre las realidades virtuales. Su pronóstico final es que ésta no conseguirá sobrepasar a la televisión, aunque esto me provoca ciertas dudas. Quizá su penetración en cuanto a número de personas que poseen el aparato nuca llegará a ser la de la televisión, pero en cuanto a su popularidad entre las personas con acceso a ambos, me parece que fácilmente podría ser sobrepasada, sobre todo si la Internet sigue expandiendo su rama de entretenimiento pasivo. E incluso las ramas no pasivas empiezan a seducir a numerosísimas personas. Los juegos de rol multijugador, que hasta hace poco eran basados en texto y populares sólo entre los geeks informáticos, son hoy en día jugados por millares de personas comunes y corrientes[6], en coloridas interfaces gráficas con muñequitos llamados avatars que los representan. Esta conducta es hasta cierto punto entendible entre adolescentes, que cuando sienten deseos de jugar, se sienten bobos al hacerlo con muñecas o soldaditos. Lo preocupante es que personas adultas se desvelen o dejen sus obligaciones por jugar estos videojuegos que al fin y al cabo sólo son pobres sustitutos de la vida real.

En fin, éste es el escenario en el que está surgiendo el homo videns. La penetración de los medios visuales en la sociedad actual es innegable, sin embargo, es obligación del homo sapiens evitar su extinción. En la medida en que nos despojemos de sectarismos, y comencemos a buscar un modo de combinar el lenguaje verbal y el lenguaje visual, seremos capaces de recuperar la abstracción como atributo característico y herramienta fundamental de la especie humana. Sin embargo, la cuestión de fondo, y la pregunta que debe hacerse la humanidad, es si debe seguir permitiendo que el progreso tecnológico determine su destino.

[1]Ejemplo de esto son también nociones como los espacios n-vectoriales, o la teoría de la relatividad. En el aspecto de la transmisión del conocimiento científico, la situación es alarmante. Los conceptos abstractos de las matemáticas resultan de muy difícil comprensión para los estudiantes de hoy día, educados por la televisión. Cosas como la geometría no euclidiana o el campo eléctrico son prácticamente incomprensibles para personas acostumbradas a trabajar con imágenes antes que con palabras.
[2]Quizá el lector recordará el “mundo de las ideas” de Platón. Platón proponía que para poder comparar un objeto con otro, necesitábamos la “idea” del objeto. Para el, el mundo real era el mundo en donde habitaban esas ideas puras e inmutables, y nuestro mundo era apenas una sombra de aquel. Aristóteles, posteriormente, critico esta proposición al señalar que para comparar cada objeto con su idea, necesitábamos otra idea, y para comparar esas ideas entre sí, otra idea, y así hasta el infinito. Sin embargo, cuando en el texto hablo de la idea de silla, me refiero a la definición de silla, algo sólo explicable en palabras.
[3] Se puede argüir que los sordos usan un modo de comunicación “visual”, y no “verbal”, y que por lo tanto yo los considero menos humanos. Sin embargo este argumento es absurdo, y parte de una definición errónea de lenguaje verbal. Lenguaje verbal no es de ningún modo equivalente a lenguaje oral: Lenguaje verbal es aquel que se sirve de la palabra, y en ese sentido el lenguaje de signos de los sordos es verbal, así como el escrito y el oral. Por otro lado, cuando hablo de lenguaje “visual” en el texto, lo hago por ser consistente con el autor, aunque quizá un término menos confuso sería lenguaje icónico, el lenguaje de la imagen.
[4] Aunque quizá no todo esté perdido. Se ha puesto de moda recientemente un nuevo tipo de comunicación a través de la red: Los podcasts. Éstos son una especie de “programas de radio” que se graban en formato mp3, y se ponen a disposición del público para que los descargue y los escuche cuando quiera. La enorme popularidad que han adquirido me hace pensar que la oralidad puede ser todavía una esperanza para el homo sapiens.
[5] Lo cual no quiere decir que toda la red sea así. Muchas personas siguen usando la red en su aspecto de gigantesca enciclopedia comunitaria, y aprovechan también su potencial como medio de interacción y comunicación verbal.
[6]¿O será que cada vez hay más y más geeks informáticos?

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Afirma (pero puede arrepentirse luego) Jair Trejo siendo, en casi toda la República, las 14:07 | Permalink |


6 Comments:


  • At 22 de junio de 2007 17:06, Anonymous kbrona

    Interesante ensayo...

    me parece objetivo y realista..

    ....

    Saludos

     
  • At 22 de junio de 2007 19:53, Blogger Don Rul

    Buen libro y muy buen ensayo. No obstante creo que Sartori a veces exagera. No creo que el homo videns (si es que en realida existe tal cosa) sea un retroceso sino una evolución. Los que son incapaces de la abstracción o conceptualización seguramente lo hubieran sido sin medios electrónicos. La televisión no roba lectores. Los que no leen no necesitan pretextos para no hacerlo. Creo sin embargo que ahora hay una nueva forma de alfabetización simbólica visual muy cabrona pero que convive con la simbólica gramatical, la enriquece. No le compite. Eco escribió algo interesante respecto a los chavos que crecieron acompañados de la televisión en Italia. Todos esperaban que fueran una generación de tarados conformistas y resultaron ser los chavos del 68. En fin. Buen post, como siempre.

     
  • At 22 de junio de 2007 22:38, Blogger tu chica yeye

    "Esta transformación de la naturaleza humana consiste principalmente en la desaparición gradual de la capacidad de abstracción."

    Probablemente este sea el párrafo mas criticable del ensayo, ya que el dar por hecho lo que puede suceder como posible consecuencia de condiciones dadas, esto es, no puedo decir "todos los que van a TEC son fresas", por citar un ejemplo.

    Al igual que (yo creo) todos, crecí con la televisión, y a mi parecer mi capacidad de abstracción se vio mayoritariamente desarrollada por precisamente ese bombardeo de imágenes que hacen falta, para crear algo así como una biblioteca personal. Tener referencias visuales de lo que no conoces un ejemplo: Europa, o cosas así provoca que cuando te digan algo referente a Europa puedas relacionarlo con una imagen lo cual lo fija a la memoria, y llega a la comprensión dependiendo del tema que se trate.

    En realidad mi post, tal vez mal redactado, es en defensa precisamente de la televisión, muchos le tiran cagada y la culpan de que estemos así, cuando no es verdad, es tan estúpido como decir que escuchar metal te va a volver asesino, lo cual veo como una resultado de hasta condiciones cientificas ya inherentes, no me creas no soy científica.

    A lo que voy es que de ahí las comparativas, que ven ellos, que vemos nosotros y sin embargo eso no tiene nada que ver, el aprendizaje, el rechazo o la aceptación de ciertas cosas son cuestiones objetivas.

     
  • At 25 de junio de 2007 19:36, Blogger Jair Trejo

    kbrona: Gracias, aunque cuestionaría lo de objetivo :$

    Don Rul: Sí, exagera, La tele no es taaan mala, y hay gente que necesita, por naturaleza, la imágen como medio de aprendizaje. Supongo que la situación es análoga al invento de la imprenta, ya me imagino a los Jaires Trejo de esa época, rasgándose las vestiduras porque ahora cualquier pendejo iba a poder escribir sus pensamientos.

    He de insistir en lo del Homo Videns como evolución: El ser humano, dado que es autoconsciente, tiene la posibilidad de decidir si evoluciona o no, o hacia donde evoluciona. Recuerdo una novela maravillosa de Neal Stephenson, "La era del diamante". En él se plantea un futuro donde la nanotecnología hace que todo sea posible. Cuando todo es posible, al ser humano le queda al tarea de decidir qué es deseable.

    Yeyé: Sí, he de disculparme, cuando leí El Homo Videns quedé deslumbrado, y de repente tomo actitudes groopie dentro del ensayo. Ahora veo que las predicciones del señor Sartori son sensatas, probabales, pero no son más que eso, predicciones.

    ¿Existe el conocimiento sin lenguaje, sin palabras? ¿No son acaso las palabras la materia misma del conocimiento? ¿Es lo inefable realmente inefable, o es inefable por nuestras limitaciones? No lo sé. De manera muy personal, me parece razonable creer que, para el cerebro, las palabras y la realidad son la misma cosa, pero muy bien podría ser wishfull thinking de mi parte.

     
  • At 24 de julio de 2007 19:31, Blogger La Gata Lola

    El libro de Sartori me pareció muy bueno, pero creo que hay que tomarlo como un ensayo, no como una verdad absoluta.
    Con respecto a "la desaparición gradual de la capacidad de abstracción", se puede interpretar como el hecho de que la gente actualmente no concibe la vida sin imágen y/o sin televisión, lo que a mi parecer, es alarmante.
    Yo no miro televisión (de hecho no tengo televisión en mi casa) y sin embargo me canso de escuchar por parte de gente con cara de sorprendida, la frase "¿¿cómo haces para vivir sin tele??". Ese mismo pensamiento se está extendiendo hacia internet; los chicos de ahora no pueden vivir sin estar "on-line", y no pueden imaginarse una vida sin computadora, multimedia, celular y tv.
    Todo esto me hace pensar que la "tele" de alguna forma se convirtió en una necesidad más que un entretenimiento; lo "multimedia" se transformó en algo que si o si debe acompañar un texto, porque sino es "aburrido". La sociedad actual no quiere pensar, quiere todo servido en bandeja, lo más sencillo posible para no tener que hacer ningún esfuerzo mental.
    Entonces lo que yo creo que está en peligro, más que la capacidad de abstracción, es la capacidad de imaginar, descubrir y disfrutar de nuestros propios gustos, intereses, hobbies, pensamientos o ideas, sin estar influenciados por cosas que nos hayan mostrado antes en una pantalla. Somos incapaces de pensar libremente, fuera de los prejuicios que nos imponen día a día con la excusa de globalización.
    No se trata de rechazar la sociedad teledirigida, solamente hay que aprender a discernir entre lo que es real y lo que no. Pero particularmente no veo mucha gente convencida de intentarlo.

     
  • At 27 de marzo de 2009 00:41, Anonymous Anónimo

    Estoy leyendo ¿Qué es la democracia? de Sartori, y además hace un par de días tuve que realizar un ensayo de su obra Homo videns. Tengo una hermana que estudia psicología, me ayudó dándome material. El punto aquí es, que no me fue posible ver desde ninguna óptica del desarrollo del proceso cognitivo tal "atrofia de la capacidad de abstracción", en lo que basa Sartori su hipótesis.

    Necesitamos revisar a detalle la obra para poder ver que bajo tales argumentos, no es posible sustentar la hipótesis de Sartori.

    Psicólogos, por favor emitan su opinión.