Y bueno, sin más preambulos, la anécdota de "Es que es mi amigo", más o menos como recuerdo que me la contaron:
Resulta que un día La Loba, cuate de la vocacional, estaba en una fiesta con sus amigos. Alrededor de las cuatro de la mañana, cuando la gente decente ya se había ido a su casa, los pocos que quedaban se contaron, se numeraron, y finalmente tomaron n corcholatas (donde n era el número de "sobrevivientes") y se las repartieron. Al ver que una corcholata solitaria los miraba con sorna desde la mesa, concluyeron que faltaba alguien, y procedieron a buscarlo.
Despues de recorrer la casa, a El mejor amigo, brody, carnal, amiguis, devoto, etc. de El Perdido, se le ocurrió buscarlo allí donde el inventor va solo. Pronto, cuatro cabezas se asomaban por la puerta del baño, y se convulsionaban de risa ante la lamentable pero cotorra vista de El Perdido interrumpido por Morfeo a la mitad de su proceso excretor.
Y fue entonces cuando El mejor amigo, brody, carnal, amiguis, devoto, etc. de El Perdido dio una conmovedora muestra de lealtad, amor fraternal, y cariño casi materno. Tomó el rollo de papel de baño, arrancó una tira de buen tamaño, y le limpió, con delicadeza y abnegación ejemplares, el culo a su amiguito.
Y al escuchar las carcajadas burlonas de los otros, que ¡Ay!, no entendían nada de amistad, exclamó transido de emoción:
"Es que es mi amigo"
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Chale, esos son cuates y no jaladas. Pero la neta yo no lo haría y preferiría que no me lo hicieran.
A un muy buen cuate le pasó eso una vez. Loado sea Dios yo traía una cámara, así que documenté el evento. Al día siguiente hice un bonito comic en Powerpoint y lo mandé por mail a todos. El güey me mentó la madre, pero en el fondo agradeció que yo hubiera colaborado a labrar su leyenda como uno de los cabrones más ebrios que han pisado suelo azteca.