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La chica yeye, reproduzco un ensayo que escribí hace algún tiempo, para una clase de historia. Aunque tiene numerosos errores y mis ideas respecto a varios temas han cambiado, el tema central me parece rescatable.
“El Homo Videns”, de Giovanni Sartori
“En el principio existía la Palabra
y la Palabra estaba con Dios,
y la Palabra era Dios.
Ella estaba en el principio con Dios.
Todo se hizo por ella
y sin ella no se hizo nada de cuanto
existe”
Evangelio según San Juan 1,1-3
Interesantísima, la critica de Sartori, a la televisión como medio. Y enormemente necesaria en el contexto de la sociedad actual.
El aspecto más importante de la crítica de Sartori, tiene que ver con una angustia que muchas de las personas que leemos, y que nos educamos leyendo, experimentamos hacia ese nuevo papel que tiene la televisión como formadora de infantes. Porque en la medida en que la palabra como medio de adquirir conocimiento es sustituida por la imagen, los humanos perdemos buena parte de lo que nos define como humanos, y empezamos a mutar en otra cosa, otra cosa que no representa necesariamente un avance con respecto a nuestra condición anterior.
En este sentido, Sartori habla del progreso como algo que debe ser visto con una mente abierta, lo cual implica, por un lado, no descalificar a priori cada invención nueva, y por el otro estar dispuesto a criticarla, y no aceptarla ciegamente como si todo lo nuevo fuera bueno. Me parece que esta idea puede extrapolarse a lo que sucede con el ser humano: la especie está evolucionando hacia un nuevo estado, pero debemos recordar que evolución es simplemente adaptación, y no implica per se una mejoría. Por lo tanto, quizá es momento de que la humanidad deje de avanzar por los caminos que marca la tecnología, y empiece a plantearse qué es lo que realmente desea para sí, sobre todo ante un invento como la televisión capaz no sólo de transformar la cultura humana, sino la naturaleza misma del hombre.
Esta transformación de la naturaleza humana consiste principalmente en la desaparición gradual de la capacidad de abstracción. En la medida en que la televisión es capaz únicamente de transmitir y expresar ideas que tengan un paralelo en imágenes; excluye de la comunicación todo lo que es abstracto. Construcciones del intelecto humano como la libertad, la democracia o la inteligencia van desapareciendo del imaginario colectivo ante la imposibilidad de “dibujarlos” o representarlos sobre una pantalla[1]. Los defensores del lenguaje visual argumentan, cuando les he expresado estas ideas, que muchas pinturas, películas, fotografías, espectáculos escénicos, y otras expresiones artísticas mayormente visuales, son capaces de expresar esos conceptos. Sin embargo, este argumento me parece sumamente engañoso. Las artes visuales son capaces de evocar en el espectador sentimientos e ideas, pero dichas nociones deben hallarse ya en su mente, previamente construidas o conocidas por medio de palabras. Las imágenes, por sí solas, son incapaces de explicar conceptos abstractos, y por lo tanto de crear el conocimiento de estos en la mente del que las observa.
Sin embargo, la lectura me hizo reflexionar también sobre la posibilidad del conocimiento de conceptos en apariencia concretos, como silla o gato, a través de imágenes, y dejaron de parecerme tan concretos como antes. Si yo deseara enseñarle a alguien lo que es una silla, y para tal efecto le mostrara la imagen de una silla, esa persona asociaría el concepto de silla con una silla en particular: la que le mostré. Si en cambio, yo describo la silla usando palabras, la idea que formará en su mente de una silla no dependerá de ninguna imagen en particular, y por lo tanto cuando necesite reconocer una silla, será menos prejuicioso que la persona que aprendió viendo. Si mi intención es comunicarle a esa persona cómo es una silla, la comunicación verbal es la mejor opción, pero si mi propósito es otro, por ejemplo hacer que esa persona sólo compre las sillas que yo fabrico, la comunicación visual es muy útil para coartar su imaginación y hacerlo pensar lo que yo quiero que piense. Sin embargo lo dejo indefenso al tratar de reconocer una silla de entre un grupo de muebles, pues para lograrlo necesita un concepto abstracto de silla[2].
Sin embargo, la comunicación verbal no es siempre mejor que la visual. Por ejemplo, al dar a conocer ejemplos particulares de conceptos concretos, o familias de objetos concretos muy similares entre sí, la comunicación visual es un modo muy útil de precisar los detalles del objeto en cuestión. Aún así, sigue siendo sólo un auxiliar del lenguaje verbal cuando lo que se busca es el entendimiento de la cosa que se estudia. La humanidad entiende (definiendo entender como formarse una idea clara que se puede comunicar, es decir, crear conceptos) por medio del lenguaje verbal. Si tal herramienta es sustituida por el lenguaje visual, corremos el riesgo de dejar de entender, y volvernos dependientes del dibujo o la pantalla, en contraposición al uso del lenguaje verbal, que es una facultad natural para el ser humano[3].
El autor habla también sobre la Internet y el multimedia, y dice algunas cosas muy ciertas. En particular extraigo una conclusión: El daño ya está hecho. Recuerdo que hace algunos años, mi profesora de Comunicación se mostraba esperanzada ante la posibilidad de que el Internet le diera un “segundo aire” a la comunicación escrita, pero al parecer esto ya no sucedió[4]. La mayoría de los usuarios de la red buscan imágenes y videos, las directivas de diseño ordenan que las páginas deben tener poco texto y muchas imágenes, y la comunicación a través de espacios como el Chat o los foros es cada vez más elemental, casi cavernícola. Un caso particularmente ilustrativo es el del correo electrónico: La mayoría de la gente no usa su correo para comunicarse, en lugar de ello hace clic en el botón de “Reenviar” y transmite pensamientos prestados. Las personas educadas por la televisión, son incapaces de aprovechar el lenguaje escrito: Tratan de convertir a la red en un medio más de comunicación visual, o usan de un modo muy rudimentario el lenguaje verbal, expresando con un vocabulario muy reducido su repertorio de ideas “visibles”[5].
Finalmente, el autor habla sobre las realidades virtuales. Su pronóstico final es que ésta no conseguirá sobrepasar a la televisión, aunque esto me provoca ciertas dudas. Quizá su penetración en cuanto a número de personas que poseen el aparato nuca llegará a ser la de la televisión, pero en cuanto a su popularidad entre las personas con acceso a ambos, me parece que fácilmente podría ser sobrepasada, sobre todo si la Internet sigue expandiendo su rama de entretenimiento pasivo. E incluso las ramas no pasivas empiezan a seducir a numerosísimas personas. Los juegos de rol multijugador, que hasta hace poco eran basados en texto y populares sólo entre los geeks informáticos, son hoy en día jugados por millares de personas comunes y corrientes[6], en coloridas interfaces gráficas con muñequitos llamados avatars que los representan. Esta conducta es hasta cierto punto entendible entre adolescentes, que cuando sienten deseos de jugar, se sienten bobos al hacerlo con muñecas o soldaditos. Lo preocupante es que personas adultas se desvelen o dejen sus obligaciones por jugar estos videojuegos que al fin y al cabo sólo son pobres sustitutos de la vida real.
En fin, éste es el escenario en el que está surgiendo el homo videns. La penetración de los medios visuales en la sociedad actual es innegable, sin embargo, es obligación del homo sapiens evitar su extinción. En la medida en que nos despojemos de sectarismos, y comencemos a buscar un modo de combinar el lenguaje verbal y el lenguaje visual, seremos capaces de recuperar la abstracción como atributo característico y herramienta fundamental de la especie humana. Sin embargo, la cuestión de fondo, y la pregunta que debe hacerse la humanidad, es si debe seguir permitiendo que el progreso tecnológico determine su destino.
[1]Ejemplo de esto son también nociones como los espacios n-vectoriales, o la teoría de la relatividad. En el aspecto de la transmisión del conocimiento científico, la situación es alarmante. Los conceptos abstractos de las matemáticas resultan de muy difícil comprensión para los estudiantes de hoy día, educados por la televisión. Cosas como la geometría no euclidiana o el campo eléctrico son prácticamente incomprensibles para personas acostumbradas a trabajar con imágenes antes que con palabras.
[2]Quizá el lector recordará el “mundo de las ideas” de Platón. Platón proponía que para poder comparar un objeto con otro, necesitábamos la “idea” del objeto. Para el, el mundo real era el mundo en donde habitaban esas ideas puras e inmutables, y nuestro mundo era apenas una sombra de aquel. Aristóteles, posteriormente, critico esta proposición al señalar que para comparar cada objeto con su idea, necesitábamos otra idea, y para comparar esas ideas entre sí, otra idea, y así hasta el infinito. Sin embargo, cuando en el texto hablo de la idea de silla, me refiero a la definición de silla, algo sólo explicable en palabras.
[3] Se puede argüir que los sordos usan un modo de comunicación “visual”, y no “verbal”, y que por lo tanto yo los considero menos humanos. Sin embargo este argumento es absurdo, y parte de una definición errónea de lenguaje verbal. Lenguaje verbal no es de ningún modo equivalente a lenguaje oral: Lenguaje verbal es aquel que se sirve de la palabra, y en ese sentido el lenguaje de signos de los sordos es verbal, así como el escrito y el oral. Por otro lado, cuando hablo de lenguaje “visual” en el texto, lo hago por ser consistente con el autor, aunque quizá un término menos confuso sería lenguaje icónico, el lenguaje de la imagen.
[4] Aunque quizá no todo esté perdido. Se ha puesto de moda recientemente un nuevo tipo de comunicación a través de la red: Los podcasts. Éstos son una especie de “programas de radio” que se graban en formato mp3, y se ponen a disposición del público para que los descargue y los escuche cuando quiera. La enorme popularidad que han adquirido me hace pensar que la oralidad puede ser todavía una esperanza para el homo sapiens.
[5] Lo cual no quiere decir que toda la red sea así. Muchas personas siguen usando la red en su aspecto de gigantesca enciclopedia comunitaria, y aprovechan también su potencial como medio de interacción y comunicación verbal.
[6]¿O será que cada vez hay más y más geeks informáticos?
Etiquetas: homo videns, televisión