viernes 29 de junio de 2007
Ochenta entre cuatro
Mañana cumplo veinte años. Más o menos habrá transcurrido la cuarta parte de mi vida. Se supone que durante los próximos diez años tengo que hacer toda clase de cosas maravillosas que recordaré siempre. Espero terminar la carrera, quizá dar clases mientras estudio una maestría. Espero trabajar en algún lugar interesante, la Estación Espacial Internacional, por ejemplo. Seguramente, si me caso, me casaré en algún momento de los próximos diez años. Serán los últimos años en que disfrutaré de una salud razonable, antes de que la vida me pase la factura por mis excesos: todavía no decido si serán diez años de excesos, a pagar en cómodas mensualidades, o diez años de ascetismo para tener una vejez alocada. Supongo que lo primero, pero no le digan a mis padres.

El martes que salí con Isabel me preguntó cuales eran mis planes para el futuro, y descubrí algo importante: No tengo planes para el futuro. Mis planes llegan, más o menos, hasta que acabe la carrera, y aunque incluyen cosas que no tiene que ver con la escuela, en realidad no incluyen nada "trascendente", ni a largo plazo. Eso me da libertad, supongo, pero también me hace sentir medio a la deriva, irresponsable. En el fondo me vale madres, mi vida nunca ha tenido muchas constantes, pero hay algunas cosas que sí quiero: Tener cerca a Isabel, que se me ha vuelto indispensable; mis amigos, que han probado ser permanentes; una carrera que implique construir cosas, crear. Es difícil, en mi campo y en este país, pero ya he hecho otras cosas difíciles en el pasado. Quiero viajar, un año completo, sólo con dinero suficiente para no morir de hambre, no dormir en la calle, y beber agua potable. La idea es Asia,: repetir el viaje de Paul Theroux en tren desde Moscú, y ya de China visitar Taiwan, Japón y las Filipinas. Otra idea es visitar Isla de Pascua, y después vivir tres meses (o seis, o un año, todo depende de la caridad de los cargueros neozenladeses) en las Islas Pitcairn. Europa lo dejaremos para la próxima década. Tambien me gustaría Latinoamérica, toda ella, desde México hasta Tierra del Fuego, o México, completito, o los Estados Unidos, pero ahí si no le puedo decir al oficial consular: Es que estoy viajando un año para conocerme a mí mismo, para ver mundo. Sí, viajar mucho, eso me agradaría.

Tengo un madral por leer. He tratado con negligencia a los clásicos, creo que es hora de que les visite. también tengo que averiguar, bien bien, qué música me gusta: Está resultando toda una aventura, pero con el Internet es mucho más fácil. Tengo que aprender a cocinar todos los platillos exóticos que se me antojan en la tele. Tengo que aprender japonés, y conocer Japón, aunque no sea en un viaje largo. Tengo que ganar un concurso de programación.

Se ven interesantes desde este lado de la vida, desde mi todavía infancia-adolescencia, los años que vienen. Los años en que ya estaré grande. Los años que he temido desde que estaba chiquito. Pero supongo que todo depende de mí, de lo que haga y de lo que deje de hacer, de lo que me dé miedo y de lo que me seduzca. Allá voy, entonces. A ver qué opino cuando lea esto en diez años.

P.D. Buena idea. Mañana me voy a enviar un mail en futureme.org, y lo posteo aquí.

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lunes 25 de junio de 2007
Y más sobre la caja que no tiene la culpa de nuestra idiotez
Hoy me encontré en dixo un podcast especial sobre el cierre de RCTV. La introducción dice así:

En Venezuela se están gestando cambios que podrían cambiar de forma definitiva y radical su estilo de vida.

El presidente venezolano Hugo Chávez retiró una de las más importantes televisoras de ese país del aire por estar en contra de su política, situación que ha desencadenado un polémica en Venezuela y muchos otros países.

Este es el especial de Dixo y Prodigy / MSN en torno a la libertad de expresión, los derechos humanos y el cierre de la televisora. Opina al respecto.

Sí, con todo y cambios que podrían cambiar. Así que decidí escribir un comentario, que está tan largo que decidí subirlo aquí:


Me sorprende, porque regularmente dixo es un medio inteligente, la falta de profesionalismo de la introducción:

"El presidente venezolano Hugo Chávez retiró una de las más importantes televisoras de ese país del aire por estar en contra de su política"

No fue el presidente Hugo Chávez, fue el gobierno venezolano. Y creo que es empezar mal dar por sentado que fue "por estar en contra de su política". Si se va a hacer un análisis objetivo, si se aspira a hacer periodismo y no propaganda, lo menos que deberían hacer es explorar las razones que da el propio gobierno venezolano para la no renovación de la concesión.

Porque eso fue, la no renovación de una concesión. No se cerró el canal, que sigue transmitiendo por televisón de cable. Simplemente se le quitó la posibilidad de seguir usando el espectro radioeléctrico, que es propiedad de Venezuela. Las televisoras no son dueñas del espectro radioeléctrico, los pueblos se lo licencian para beneficiarse del servicio que prestan. Es inadmisible que se usen los bienes de la nación para enriquecer a unos cuantos: en todo caso, la televisión por cable, que hace uso de infraestructura privada, sería el canal adecuado para hacer negocios. Los canales de televisón abierta deberían ser, primordialmente, útiles para la nación, si no lo son, si sólo sirven para enriquecer a sus dueños, o para defender los intereses de ciertos grupos, es inmoral que se les sigan renovando las concesiones.

Como mencionaban arriba, en México tambien se debería revisar si Televisa y Tv Azteca prestan servicios útiles a la nación, y convendría cuestionar la legitimidad de sus concesiones. No se trata de meter a la carcel a los "peridistas" o a los dueños de las televisoras, o de destruir sus instalaciones o prohibir sus programas; se trata simplemente de decidir si en este trato, del que las televisoras sacan cantidades obscenas de dinero usando un medio que es propiedad de la nación, la nación misma está obteniendo algo.

No cabe duda que hoy en día estan de moda la libertad de expresión en particular, y los derechos humanos en general. Muchos comunicadores, casi siempre de buena fé, se expresan en contra de las violaciones a los derechos civiles en Cuba, o el cierre de RCTV. Es curioso, sin embargo, que muchos de esos mismos comunicadores piden usar la fuerza contra las manifestaciones que bloquean el tránsito vehicular, abogan por la pena de muerte y aplauden la presencia del ejército en las calles. Tambien es curioso que se preocupen por ciertas violaciones de los derechos humanos, per no de otras. Por ejemplo, medios que mucho cacarean sobre el cierre de RCTV ignoran olímpicamente, o mencionan sólo de pasadita, los ataques a la libertad de expresión del gobierno ruso, las restricciones a las libertades civiles en Estados Unidos, la puesta en marcha de intentos de censura en Internet en México, el intento de desaparición del programa televisivo de López Obrador, el cierre de Canal Cuarenta, y un largo etcétera. Cuando la lucha por la Libertad y los derechos humanos se utiliza como un arma en contra de ciertos grupos políticos, se vuelve poco sincera y poco creíble.

En mi humilde opinión, la televisión, y en especial la televisión en Latinoamérica, nunca ha sido un medio democrático, ni mucho menos libre. No lo puede ser, está en su naturaleza: Tener un canal de televisión requiere mucho dinero, dinero que sólo grandes empresarios o el gobierno pueden tener. En semejante esquema, a los grupos con puntos de vista impopulares o que no coinciden con los de los grandes empresarios o el gobierno no les queda más que atenerse a la buena voluntad de estos. La libertad y la independencia que dependen de la caridad de los poderosos no son ni libertad, ni independencia.

Por eso me gusta el Internet. Por diez pesos la hora en un cybercafé, casi cualquiera puede hacerse oir: a través de un blog, un podcast, youtube, myspace, las alternativas son infinitas. Lo que uno dice en Internet no tiene que gustarle a nadie, nadie lo censura, nadie te retira la concesión. Los que te escuchan no están forzados por un horario, y pueden elegir de un menú gigantesco las voces a las que quieren atender. Por eso me gusta dixo. Pero cuando un medio como este entra en el juego de las descalificaciones a priori y los ataques parciales, me da mucha tristeza, porque no hay necesidad.

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viernes 22 de junio de 2007
Homo videns
En respuesta al último post de La chica yeye, reproduzco un ensayo que escribí hace algún tiempo, para una clase de historia. Aunque tiene numerosos errores y mis ideas respecto a varios temas han cambiado, el tema central me parece rescatable.

“El Homo Videns”, de Giovanni Sartori

“En el principio existía la Palabra
y la Palabra estaba con Dios,
y la Palabra era Dios.
Ella estaba en el principio con Dios.
Todo se hizo por ella
y sin ella no se hizo nada de cuanto
existe”
Evangelio según San Juan 1,1-3

Interesantísima, la critica de Sartori, a la televisión como medio. Y enormemente necesaria en el contexto de la sociedad actual.

El aspecto más importante de la crítica de Sartori, tiene que ver con una angustia que muchas de las personas que leemos, y que nos educamos leyendo, experimentamos hacia ese nuevo papel que tiene la televisión como formadora de infantes. Porque en la medida en que la palabra como medio de adquirir conocimiento es sustituida por la imagen, los humanos perdemos buena parte de lo que nos define como humanos, y empezamos a mutar en otra cosa, otra cosa que no representa necesariamente un avance con respecto a nuestra condición anterior.

En este sentido, Sartori habla del progreso como algo que debe ser visto con una mente abierta, lo cual implica, por un lado, no descalificar a priori cada invención nueva, y por el otro estar dispuesto a criticarla, y no aceptarla ciegamente como si todo lo nuevo fuera bueno. Me parece que esta idea puede extrapolarse a lo que sucede con el ser humano: la especie está evolucionando hacia un nuevo estado, pero debemos recordar que evolución es simplemente adaptación, y no implica per se una mejoría. Por lo tanto, quizá es momento de que la humanidad deje de avanzar por los caminos que marca la tecnología, y empiece a plantearse qué es lo que realmente desea para sí, sobre todo ante un invento como la televisión capaz no sólo de transformar la cultura humana, sino la naturaleza misma del hombre.

Esta transformación de la naturaleza humana consiste principalmente en la desaparición gradual de la capacidad de abstracción. En la medida en que la televisión es capaz únicamente de transmitir y expresar ideas que tengan un paralelo en imágenes; excluye de la comunicación todo lo que es abstracto. Construcciones del intelecto humano como la libertad, la democracia o la inteligencia van desapareciendo del imaginario colectivo ante la imposibilidad de “dibujarlos” o representarlos sobre una pantalla[1]. Los defensores del lenguaje visual argumentan, cuando les he expresado estas ideas, que muchas pinturas, películas, fotografías, espectáculos escénicos, y otras expresiones artísticas mayormente visuales, son capaces de expresar esos conceptos. Sin embargo, este argumento me parece sumamente engañoso. Las artes visuales son capaces de evocar en el espectador sentimientos e ideas, pero dichas nociones deben hallarse ya en su mente, previamente construidas o conocidas por medio de palabras. Las imágenes, por sí solas, son incapaces de explicar conceptos abstractos, y por lo tanto de crear el conocimiento de estos en la mente del que las observa.

Sin embargo, la lectura me hizo reflexionar también sobre la posibilidad del conocimiento de conceptos en apariencia concretos, como silla o gato, a través de imágenes, y dejaron de parecerme tan concretos como antes. Si yo deseara enseñarle a alguien lo que es una silla, y para tal efecto le mostrara la imagen de una silla, esa persona asociaría el concepto de silla con una silla en particular: la que le mostré. Si en cambio, yo describo la silla usando palabras, la idea que formará en su mente de una silla no dependerá de ninguna imagen en particular, y por lo tanto cuando necesite reconocer una silla, será menos prejuicioso que la persona que aprendió viendo. Si mi intención es comunicarle a esa persona cómo es una silla, la comunicación verbal es la mejor opción, pero si mi propósito es otro, por ejemplo hacer que esa persona sólo compre las sillas que yo fabrico, la comunicación visual es muy útil para coartar su imaginación y hacerlo pensar lo que yo quiero que piense. Sin embargo lo dejo indefenso al tratar de reconocer una silla de entre un grupo de muebles, pues para lograrlo necesita un concepto abstracto de silla[2].

Sin embargo, la comunicación verbal no es siempre mejor que la visual. Por ejemplo, al dar a conocer ejemplos particulares de conceptos concretos, o familias de objetos concretos muy similares entre sí, la comunicación visual es un modo muy útil de precisar los detalles del objeto en cuestión. Aún así, sigue siendo sólo un auxiliar del lenguaje verbal cuando lo que se busca es el entendimiento de la cosa que se estudia. La humanidad entiende (definiendo entender como formarse una idea clara que se puede comunicar, es decir, crear conceptos) por medio del lenguaje verbal. Si tal herramienta es sustituida por el lenguaje visual, corremos el riesgo de dejar de entender, y volvernos dependientes del dibujo o la pantalla, en contraposición al uso del lenguaje verbal, que es una facultad natural para el ser humano[3].

El autor habla también sobre la Internet y el multimedia, y dice algunas cosas muy ciertas. En particular extraigo una conclusión: El daño ya está hecho. Recuerdo que hace algunos años, mi profesora de Comunicación se mostraba esperanzada ante la posibilidad de que el Internet le diera un “segundo aire” a la comunicación escrita, pero al parecer esto ya no sucedió[4]. La mayoría de los usuarios de la red buscan imágenes y videos, las directivas de diseño ordenan que las páginas deben tener poco texto y muchas imágenes, y la comunicación a través de espacios como el Chat o los foros es cada vez más elemental, casi cavernícola. Un caso particularmente ilustrativo es el del correo electrónico: La mayoría de la gente no usa su correo para comunicarse, en lugar de ello hace clic en el botón de “Reenviar” y transmite pensamientos prestados. Las personas educadas por la televisión, son incapaces de aprovechar el lenguaje escrito: Tratan de convertir a la red en un medio más de comunicación visual, o usan de un modo muy rudimentario el lenguaje verbal, expresando con un vocabulario muy reducido su repertorio de ideas “visibles”[5].

Finalmente, el autor habla sobre las realidades virtuales. Su pronóstico final es que ésta no conseguirá sobrepasar a la televisión, aunque esto me provoca ciertas dudas. Quizá su penetración en cuanto a número de personas que poseen el aparato nuca llegará a ser la de la televisión, pero en cuanto a su popularidad entre las personas con acceso a ambos, me parece que fácilmente podría ser sobrepasada, sobre todo si la Internet sigue expandiendo su rama de entretenimiento pasivo. E incluso las ramas no pasivas empiezan a seducir a numerosísimas personas. Los juegos de rol multijugador, que hasta hace poco eran basados en texto y populares sólo entre los geeks informáticos, son hoy en día jugados por millares de personas comunes y corrientes[6], en coloridas interfaces gráficas con muñequitos llamados avatars que los representan. Esta conducta es hasta cierto punto entendible entre adolescentes, que cuando sienten deseos de jugar, se sienten bobos al hacerlo con muñecas o soldaditos. Lo preocupante es que personas adultas se desvelen o dejen sus obligaciones por jugar estos videojuegos que al fin y al cabo sólo son pobres sustitutos de la vida real.

En fin, éste es el escenario en el que está surgiendo el homo videns. La penetración de los medios visuales en la sociedad actual es innegable, sin embargo, es obligación del homo sapiens evitar su extinción. En la medida en que nos despojemos de sectarismos, y comencemos a buscar un modo de combinar el lenguaje verbal y el lenguaje visual, seremos capaces de recuperar la abstracción como atributo característico y herramienta fundamental de la especie humana. Sin embargo, la cuestión de fondo, y la pregunta que debe hacerse la humanidad, es si debe seguir permitiendo que el progreso tecnológico determine su destino.

[1]Ejemplo de esto son también nociones como los espacios n-vectoriales, o la teoría de la relatividad. En el aspecto de la transmisión del conocimiento científico, la situación es alarmante. Los conceptos abstractos de las matemáticas resultan de muy difícil comprensión para los estudiantes de hoy día, educados por la televisión. Cosas como la geometría no euclidiana o el campo eléctrico son prácticamente incomprensibles para personas acostumbradas a trabajar con imágenes antes que con palabras.
[2]Quizá el lector recordará el “mundo de las ideas” de Platón. Platón proponía que para poder comparar un objeto con otro, necesitábamos la “idea” del objeto. Para el, el mundo real era el mundo en donde habitaban esas ideas puras e inmutables, y nuestro mundo era apenas una sombra de aquel. Aristóteles, posteriormente, critico esta proposición al señalar que para comparar cada objeto con su idea, necesitábamos otra idea, y para comparar esas ideas entre sí, otra idea, y así hasta el infinito. Sin embargo, cuando en el texto hablo de la idea de silla, me refiero a la definición de silla, algo sólo explicable en palabras.
[3] Se puede argüir que los sordos usan un modo de comunicación “visual”, y no “verbal”, y que por lo tanto yo los considero menos humanos. Sin embargo este argumento es absurdo, y parte de una definición errónea de lenguaje verbal. Lenguaje verbal no es de ningún modo equivalente a lenguaje oral: Lenguaje verbal es aquel que se sirve de la palabra, y en ese sentido el lenguaje de signos de los sordos es verbal, así como el escrito y el oral. Por otro lado, cuando hablo de lenguaje “visual” en el texto, lo hago por ser consistente con el autor, aunque quizá un término menos confuso sería lenguaje icónico, el lenguaje de la imagen.
[4] Aunque quizá no todo esté perdido. Se ha puesto de moda recientemente un nuevo tipo de comunicación a través de la red: Los podcasts. Éstos son una especie de “programas de radio” que se graban en formato mp3, y se ponen a disposición del público para que los descargue y los escuche cuando quiera. La enorme popularidad que han adquirido me hace pensar que la oralidad puede ser todavía una esperanza para el homo sapiens.
[5] Lo cual no quiere decir que toda la red sea así. Muchas personas siguen usando la red en su aspecto de gigantesca enciclopedia comunitaria, y aprovechan también su potencial como medio de interacción y comunicación verbal.
[6]¿O será que cada vez hay más y más geeks informáticos?

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jueves 21 de junio de 2007
Noticias Deportivas
Y no, querido lector, no voy a hablar de las dificultades que, al momento de escribir este post, tiene la Selección Mexicana para derrotar a la poderosísima Selección de Guadalupe. Tampoco de la... simpática declaración de Hugo Sánchez, en el sentido de que había mentalizado a sus jugadores para jugar contra Francia. En realidad el motivo del post es la siguiente joya que me encontré en Google news:

A juzgar por la foto que acompaña a la nota de enmedio, la Selección Mexicana se sintió aburridona de tanto entrenamiento y de sufrir los poderes mentales del DT Nacional, y decidió ponerle pimienta a su vida dándose una escapada a la colonia Polanco para asaltar una camioneta de valores. O quizá robar camionetas de valores es hoy día todo un deporte nacional, pues fue precisamente en la sección deportiva del sitio donde encontré la noticia.

Chales, lo que hay que ver.

P.D. Google News funciona automáticamente, tomando titulares de diversos medios, y publicándolos con un link a la noticia, sin intervención de editores humanos.

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jueves 14 de junio de 2007
Tenía que ser el Meme del Ocho
Por invitación de Annie, el juego de las ocho cosas. Me llama la atención que no tenga ocho reglas.

Reglas:

1. Cada jugador empieza el juego diciendo ocho cosas sobre sí mismo.
2. Tienes que escribir las ocho cosas junto con las reglas del juego.
3. Debes invitar a jugar a ocho personas más las personas que puedas, si son menos de ocho no importa, y escribir sus nombres.
4. Por último dejar un mensaje en su blog invitándolos al juego.

Aquí voy:

1. De pequeño, era fanático absoluto de la televisión. No me perdía mis caricaturas, apenas si me despegaba del aparato para dormir o comer. Pero un día, viendo Caritele, ví que estaban regalando juguetes en una cosa llamada "Festival del Día del Niño en el Fondo de Cultura Económica". Le pedí a mis padres que me llevaran, pero al llegar los juguetes se habían ido, y no quedaban más que libros, y conciertos de música para niños muy diferente a lo que se veía en la tele. Me compraron "Una sarta de mentiras", de Geraldine McCaughrean, y me gustó tanto que leer se me hizo vicio. Ahí se perdió mi oportunidad de llevar una vida normal, pero no me quejo, ha sido un vicio interesante.
2. La mayoría de la gente que conozco se divide en dos grandes grupos: Los que se crean enormes (y perfectamente infundadas) expectativas sobre mí, y los que desde el principio me catalogan como "tontito". Los que procuran no esperar nada de mí, ni ponerme etiquetas, esos son mis amigos.
3. Uso mucho... y abusivamente, los... puntos suspensivos... es... como... una manía, que tengo, ya saben...
4. Cuando tenía como tres años, si se me caía un lápiz junto a la pared, me paraba de frente y me agachaba a recogerlo, obviamente golpeando mi cabeza en el proceso. Siempre he sido víctima de esa clase de torpeza.
5. Cuando aprendí por primera vez a andar en bicicleta, no sabía dar vuelta ni frenar, por lo que prefería estrellarme directamente contra lo que se me atravesara. Después de varios moretones, lo dejé, hasta que a los doce años me avergonzé de mi mismo, tomé mi bicicleta, y pasé una tarde aprendiendo.
6. Mi papá me enseñó a leer en una sola tarde. No se lo dije a nadie, hasta que en la escuela leí un aviso en la pared porque estaba aburrido, mi maestra me descubrió, y se dedicó a exhibirme como fenómeno de circo.
7. Soy crónicamente inconstante, por eso me sorprende que este blog siga en pie. A lo largo de mi vida he inentado, sin éxito, aprender a tocar el piano, usar regularmente mi telescopio, aprender a manejar, terminar mi programa generador de fractales, aprender chino, japonés, ruso y alemán, crear la aplicación Web2.0 que me hará millonario y un laaargo etcétera.
8. No me gustaban los blogs, porque me caían mal los bloggers. Isabel era para mí una excepción más que una regla, en un mundo que se me antojaba intolerablemente pretencioso. Pero un día, sin querer, dí con el blog de Plaqueta, y me gustó mucho. Luego descubrí que era famosa, le piqué a sus links, ya sabrán, en unos días tenía una lista de blogs buenísimos, quizá ligeramente pretenciosos, quizá exhibicionistas, pero ¿no lo somos todos los que escribimos? Y ya, reabrí mi blog, y aquí estoy.

Bien, en cuanto a los invitados:

Michel

Don Rul
La chica Yeye
Plaqueta
Isabel
El pesimista
Jessica Luna Púrpura
Mario Flores

¡A jugar, a jugar!

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domingo 10 de junio de 2007
"Es que es mi amigo"
Ay, mucho tiempo sin postear. Pero ya, ahora sí, se acabó el semestre y no tengo que volver a sufrir estrés por tonterías...

Y bueno, sin más preambulos, la anécdota de "Es que es mi amigo", más o menos como recuerdo que me la contaron:

Resulta que un día La Loba, cuate de la vocacional, estaba en una fiesta con sus amigos. Alrededor de las cuatro de la mañana, cuando la gente decente ya se había ido a su casa, los pocos que quedaban se contaron, se numeraron, y finalmente tomaron n corcholatas (donde n era el número de "sobrevivientes") y se las repartieron. Al ver que una corcholata solitaria los miraba con sorna desde la mesa, concluyeron que faltaba alguien, y procedieron a buscarlo.

Despues de recorrer la casa, a El mejor amigo, brody, carnal, amiguis, devoto, etc. de El Perdido, se le ocurrió buscarlo allí donde el inventor va solo. Pronto, cuatro cabezas se asomaban por la puerta del baño, y se convulsionaban de risa ante la lamentable pero cotorra vista de El Perdido interrumpido por Morfeo a la mitad de su proceso excretor.

Y fue entonces cuando El mejor amigo, brody, carnal, amiguis, devoto, etc. de El Perdido dio una conmovedora muestra de lealtad, amor fraternal, y cariño casi materno. Tomó el rollo de papel de baño, arrancó una tira de buen tamaño, y le limpió, con delicadeza y abnegación ejemplares, el culo a su amiguito.

Y al escuchar las carcajadas burlonas de los otros, que ¡Ay!, no entendían nada de amistad, exclamó transido de emoción:

"Es que es mi amigo"

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Afirma (pero puede arrepentirse luego) Jair Trejo siendo, en casi toda la República, las 01:52 AM | Permalink | 14 comentarios (usted podría ser uno de ellos)