El lunes volví a la escuela. No tengo mucho que decir al respecto, salvo que preferiría seguir de vaciones indefinidas. Mi profesora de Economía tiene 23 años y ya terminó la maestría, para documentar mi optimismo. Mi profesor de Comunicaciones II quiso llegar muy mamón, hasta que se dió cuenta de que el grupo de los niños problema está en la puerta de al lado. El de Circuitos Lógicos usa trenza, una perforación en la ceja izquierda, un arete en la oreja derecha, y un tatuaje en la nuca. En Electrónica II me va a dar clase Brahim; es la pura variedad, ya verán: Tan sólo hoy, mencionó como cinco métodos con los que asesinaría rateros. Mañana tengo mi primera clase de Sistemas Neurodifusos, pero la profesora es vieja conocida. Y Rafita, el de Sensores y Actuadores, se dejó el bigote.
Tengo que hacer un proyecto que integre todas mis materias, menos Comunicaciones. Elegí una bandita transportadora que separe objetos por material, forma y tamaño: va a estar divertido. Tambien va a estar caro, y laborioso, pero ya ni modo. Aunque, como dice Policarpo ( un cuate más grande que yo) "No, papá, está facilísimo, de volada, en una semana lo acabas. ¡Nada más te haces tu bandita, fiuuu (hace un silbidito bien simpático), y conectas los sensores!"
Hoy empecé en el Japonés. Está chistoso que la clase dure una hora, como que llegas, y en un instante es hora de irte. Pretendo entrar al taller de caligrafía (shodo, con rayitas obre las "o", peor no sé ponerlas). Hoy aprendimos a escribir las vocales en hiragana, pero yo domino cuarenta de los cuarenta y seis fonemas, así que me aburro un poco, pero no lo paso mal. Al menos no tendré mala letra en japonés como la tengo en español. El profesor nos preguntó por qué y para qué queríamos aprender Japonés. Nos recomendó que lo escribiéramos, y nos dijo algo muy sabio: "Si un día lo ven, y ya no están de acuerdo, o necesitan tiempo en sus otras actividades y ya no les convence tanto, rompan el papelito, y no vengan a perder su tiempo". Creo que es lo más sensato que se puede decir sobre las clases de Idiomas.
Y ya, esa ha sido mi vida en esta semana. Bueno, eso, y que em cambiaron el horario, así que por primera vez en mi vida entro a las nueve y salgo a las tres. Es otra onda, ojalá así fuera siempre.
Etiquetas: escuela, horarios, japonés